Ad Astra: la odisea íntima de Brad Pitt entre la Luna, Marte y la búsqueda del padre perdido
La película de James Gray convierte el espacio profundo en un mapa de la memoria familiar, con un protagonista que necesita reencontrar a su padre tanto como responder las preguntas que nunca se animó a hacerle.

Hay una frase que ronda esta película como si fuese la voz en off que el protagonista nunca se permite: "El espacio es grande. Muy grande. No vas a creer lo enorme, inmenso y alucinante que es". La escribió Douglas Adams en Guía del autoestopista galáctico, y James Gray parece haberla tomado al pie de la letra para rodar Ad Astra, ese viaje hacia los confines del sistema solar en el que el verdadero viaje, el que de verdad pesa, ocurre mucho más adentro de la escafandra. La película de 2019, que vuelve a circular por las plataformas y los ciclos de cine, sigue convocando a quien busque una ciencia ficción que no renuncie a la intimidad.
Un astronauta con el pulso bajo y la herida abierta
Brad Pitt se pone en la piel de Roy McBride, un astronauta con un corazón capaz de mantener un ritmo cardíaco excepcionalmente bajo aun en las situaciones más extremas. Esa frialdad operativa es su herramienta de trabajo y, al mismo tiempo, la coraza que fue construyendo alrededor de una ausencia: su padre, H. Clifford McBride, desapareció décadas atrás al mando de una expedición que buscaba vida inteligente más allá de los límites conocidos. Cuando una nueva misión le ofrece la posibilidad de encontrarlo, Roy acepta porque es lo que se espera de un hombre como él, pero también porque necesita entender quién fue ese padre convertido en leyenda.
Gray, director acostumbrado a contar historias de hombres neoyorquinos con el cielo raso un poco bajo (como en El sueño de Ellis o Two Lovers), traslada esa sensibilidad a la inmensidad del cosmos. La búsqueda deja de ser un rescate interestatal para convertirse en un examen de cuentas entre un hijo y la figura que admiró toda la vida, una revisión dolorosa de los recuerdos y de las expectativas que Roy cargó sin cuestionarlas.
- Estreno: 2019, dirigida por James Gray y protagonizada por Brad Pitt.
- Recorrido: la historia pasa por la Luna, Marte y los confines del sistema solar.
- Estética: fotografía de Hoyte van Hoytema, con escalas espaciales que subrayan el aislamiento del protagonista.
- Tono: ciencia ficción con drama psicológico, integrada con persecuciones y momentos de suspenso de ritmo pausado.
- Eje dramático: la relación entre Roy McBride y su padre desaparecido, convertida en motor de la misión.
“Roy McBride atraviesa la misión con el pulso bajo y la pregunta a flor de labios: si en el centro de cada exploración no late, en realidad, la historia de quien la emprende.”Espectadores que se reencontraron con la película
Quiero dejarles una recomendación que nace de haberla visto dos veces: si la ven por primera vez, háganlo de noche, con auriculares y sin distracciones; la voz interior de Roy y los silencios de Pitt hacen casi todo el trabajo. Y si la vieron hace años y la recuerdan tibia, dénle otra oportunidad: la película habla distinto cuando uno ya cargó algunas ausencias propias.
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