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El último viaje de Ricardo Soulé vuelve a Quilmes, su ciudad natal, para abrirle la puerta a los que lo amaron cantando

La Casa de las Culturas será escenario del velatorio abierto del fundador de Vox Dei, que murió a los 76 años tras una internación en el sur del conurbano.

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Andrea OlivetoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
El último viaje de Ricardo Soulé vuelve a Quilmes, su ciudad natal, para abrirle la puerta a los que lo amaron cantando

Hay una frase que los músicos suelen repetir cuando hablan de lo que los sostiene en el camino y que, si me permiten, vuelve una y otra vez a mi cabeza cada vez que un artista como Ricardo Soulé se va de este mundo: «La música es el arte de pensar con sonidos», decía Yehudi Menuhin, y a mí, que lo escuché decenas de veces en el viejo grabador de la familia, me parece que nunca nadie como él pensó tan hondo con seis cuerdas y un arco. Por eso, cuando me enteré de que la familia del fundador de Vox Dei eligió abrir un velatorio público en la Casa de las Culturas de Quilmes, sentí que se cerraba un círculo justo en el lugar donde todo empezó, en ese sur del conurbano que lo vio nacer el 15 de marzo de 1950 y lo vio crecer entre bandas y aulas del Nacional de Quilmes, y que ahora se prepara para despedirlo como se despide a los que se quieren de verdad: con la puerta abierta de par en par y la calle como tribuna.

Lo concreto, para el que todavía no se enteró: Ricardo Soulé murió a los 76 años después de haber permanecido internado en un sanatorio de Quilmes, y fueron sus propios hijos quienes comunicaron la noticia a través de la cuenta oficial del artista, en un mensaje breve y desgarrador en el que remarcaron que se fue «acompañado por sus seres queridos». Apenas unos días antes, el 11 de septiembre, el propio Soulé había anunciado una pausa en sus presentaciones para encarar un tratamiento junto a su familia, de modo que la noticia, aunque duele, no llegó del todo de improviso: él mismo había bajado la persiana del escenario pidiendo tiempo, y el tiempo, esta vez, le ganó de mano.

Los horarios para despedirlo

  • Viernes, de 20 a 1 de la madrugada.
  • Sábado, de 7 a 11.
  • Casa de las Culturas, Pasaje Papa Francisco (ex Rivadavia) 383, Quilmes Centro.

Para entender quién fue este hombre hace falta retroceder hasta 1967, cuando un pibe de Quilmes armó Mach 4 junto a Willy Quiroga, Rubén Basoalto y Juan Carlos «Yodi» Godoy; dos años después, el grupo mutó de nombre y se convirtió en Vox Dei, y ahí, guitarra en mano, violín al hombro y la voz al frente, Soulé empezó a escribir algunas de las páginas más recordadas del rock argentino, empezando por «Presente (El momento en que estás)», ese tema que él mismo contó que había nacido a los 17 años, en un banco del Nacional de Quilmes, después de una separación de quien después sería su esposa, y que terminó formando parte de Caliente, el primer disco del grupo, editado en 1970. La Biblia, de 1971, lo confirmó como un autor capaz de ponerle música a los textos del Antiguo y el Nuevo Testamento en «Génesis» y «Libros sapienciales», y cuando se alejó de Vox Dei en 1974 no se quedó quieto: siguió solo, grabó Vuelta a casa, Romances de gesta y Vulgata, dio clases de violín y hasta compartió escenario con su hijo Gabriel en el proyecto Ricardo Soulé y La Bestia Emplumada, como si el oficio fuera una herencia que se pasa de mano en mano, de padre a hijo, en la misma cocina de siempre.

“Los invitamos a rendirle un hermoso y respetuoso homenaje.”Familia de Ricardo Soulé

Yo no voy a decirles qué tienen que sentir, porque cada uno que lo escuchó alguna vez lleva un pedacito distinto de Soulé en el cuerpo: hay un Ricardo Soulé de «Presente» y de loshimnos bíblicos, y hay otro del violín en las clases y de las canciones con su hijo, y todos conviven sin pelearse. Lo que sí les digo, porque me sale del alma y porque creo que se lo debemos, es que si pueden, acérquense a la Casa de las Cultures estos días, dense una vuelta, llévenle una flor, un aplauso, un recuerdo, y despídanlo como él despidió a los suyos: con la música puesta y el corazón abierto, que de eso se trata, al fin y al cabo, esto de ser argentinos y músicos en el mismo barrio.

AO
Andrea OlivetoCultura y espectáculos

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