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Empezar el día con más fibra: cambios simples para sumar al desayuno sin revolver toda la mesa

La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 25 gramos diarios de fibra presente en los alimentos. Pequeñas sumas en la primera comida permiten acercarse a esa meta sin grandes reformas y con buena tolerancia digestiva.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 3 min de lectura
Empezar el día con más fibra: cambios simples para sumar al desayuno sin revolver toda la mesa

Son cerca de las ocho de la mañana en un pueblo del interior y, mientras el café empieza a hervir en la cocina, una señora llamada Marta, de 58 años, me cuenta que siempre desayunó dos tostadas con mermelada y que hace un tiempo empezó a sumarles una manzana en trozos. "No es mucho, pero algo es algo", dice mientras corta el pan. Esa imagen, repetida en miles de hogares argentinos, es justamente el punto de partida que plantea la Organización Mundial de la Salud para alcanzar los 25 gramos diarios de fibra presente en los alimentos: no una dieta nueva, sino ajustes sobre lo que ya se come.

La recomendación oficial y por qué importa

La OMS fija para los adultos un piso de 25 gramos de fibra por día, presente de manera natural en los alimentos. En paralelo, sugiere llegar a los 400 gramos diarios de frutas y verduras, una meta que suele quedar lejos en la mesa cotidiana. La fibra, recuerdan los organismos sanitarios, colabora con el tránsito intestinal, ayuda a controlar el colesterol y la glucemia y aporta sensación de saciedad, algo que no es menor en una época donde el sobrepeso y la diabetes están en la primera línea de las preocupaciones de salud pública.

“La Asociación Estadounidense del Corazón aconseja dar preferencia a la fruta entera, porque al procesarla para obtener jugo disminuye su contenido de fibra.”Asociación Estadounidense del Corazón

Uno de los caminos más simples está en el desayuno, la comida que durante años fue relegada a un café con medialunas o a una carrera contra el reloj. Cambios mínimos, sostenidos en el tiempo, permiten acercarse a la recomendación sin alterar la rutina ni el bolsillo. La clave, coinciden los especialistas, está en avanzar de a poco: un salto brusco puede generar gases e hinchazón abdominal, sobre todo si el consumo previo era bajo.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, conocido por su sigla NIDDK, advierte que el aumento gradual de fibra tiene que ir de la mano con suficiente líquido. No fija una cantidad única: las necesidades dependen del tamaño corporal, la salud general, la actividad física y hasta el lugar donde se vive, porque el calor y la humedad cambian la hidratación que el cuerpo pide. Beber agua a lo largo de la mañana es, en la práctica, tan importante como el plato elegido.

Casos particulares: intestino irritable y tolerancia individual

La respuesta del aparato digestivo no es igual para todos. Para las personas con síndrome de intestino irritable, el NIDDK señala que la fibra soluble, presente en la avena, la chía o ciertas frutas, puede ayudar a aliviar algunos síntomas, aunque la indicación debe ajustarse con evaluación profesional. Lo que sirve para una persona puede no tolerarlo otra, de modo que la recomendación general es incorporar variedad y observar cómo reacciona el cuerpo antes de sumar más cantidad.

Cuando vuelvo a la cocina de Marta, la encuentro partiendo una banana sobre el yogur, en lugar de la mermelada de siempre. No fue una transformación de un día ni una promesa de enero: fue una sustitución chica, repetida cada semana, hecha sobre la base de lo que ya desayunaba. Ahí, en ese gesto mínimo, parece estar la traducción más honesta de la recomendación de la OMS: no se trata de reinventar la primera comida, sino de empezar a sumar, de a poco, un poco más de fibra a la vida cotidiana.

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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