La cordillera neuquina amanece mojada y resbaladiza: los dos pasos a Chile siguen abiertos, pero piden cadenas y paciencia
Pino Hachado y Cardenal Samoré están habilitados para todo tipo de vehículos, según los partes de Vialidad Nacional. Calzadas húmedas, hielo, neblina y alerta amarilla por tormentas en toda la provincia.

Son las siete de la mañana y en la zona de aduana de Pino Hachado el aire ya corta la cara. El asfalto brilla, oscuro, como si recién lo hubieran pintado, y un cartel de Vialidad Nacional repetido tres veces en castellano y en inglés recuerda lo que muchos igual olvidan: las cadenas son obligatorias, no una sugerencia. El parte de las 7.05 confirma que el paso está habilitado para todo tipo de vehículos, pero nadie que mire hacia arriba se confía. La neblina se pega al valle y los gendarmes revisan los baúles uno por uno antes de dejar pasar al primer colectivo de la jornada.
En la oficina de informes del lado argentino, una mujer de unos cincuenta y tantos, Yolanda, esperaba con el termo en la mano y la mirada puesta en la ruta. Viaja tres veces por año a Temuco a ver a su nieta, me dice mientras se acomoda el pañuelo en la cabeza, y ya perdió la cuenta de cuántas veces le tocó detenerse a poner cadenas en medio de la nada. Acá no vale apurarse, me resume, mirando el cielo con desconfianza. La escena, pequeña, repite lo que cuentan los partes oficiales y lo que repiten los viajeros: este lunes la cordillera neuquina está abierta, pero con condiciones que no admiten improvisaciones.
Lo que dice Vialidad Nacional en su parte de la mañana
- Pino Hachado: habilitado para todo tipo de vehículos, según el parte de las 7.05. Calzada húmeda con sectores de hielo, neblina, presencia de animales sueltos y riesgo de caída de rocas en el kilómetro 48, donde trabajan equipos del organismo.
- Cardenal Samoré: habilitado para todo tipo de vehículos, según el parte de las 7.20. Calzada despejada y mojada, con lluvia intermitente en los tramos bajos y aguanieve en las cotas altas. Recomendación de aumentar la distancia de frenado y evitar sobrepasos; personal del organismo opera en la zona.
- Cadenas: en ambos pasos es obligatorio llevar cadenas físicas en el vehículo. No sirven las textiles si el organismo exige metálicas, y tenerlas guardadas en casa no exime de la obligación de llevarlas puestas cuando se las requiere.
- Alerta amarilla: rige para toda la provincia del Neuquén por tormentas, con lluvias de variada intensidad en períodos cortos, posible caída de granizo y ráfagas de viento.
El cuadro, mirado en conjunto, tiene un denominador común que me parece el dato más importante para quien se está tomando un café antes de cargar el auto: calzada húmeda, clima inestable y un margen de reacción al volante mucho más corto del que uno tiene en la ciudad. La lluvia intermitente que baja desde el Pacífico y el aguanieve que aparece a medida que se gana altura convierten a la ruta en una superficie cambiante, donde un mismo tramo puede estar limpio al subir y cubierto de hielo a la vuelta de una curva. Vialidad Nacional recomienda expresamente aumentar la distancia de frenado y evitar maniobras de sobrepaso, una indicación que parece de manual pero que en la montaña se vuelve cuestión de supervivencia.
A la inestabilidad propia de los dos pasos se le suma, además, la alerta amarilla por tormentas que abarca a toda la provincia. Se esperan lluvias de variada intensidad en períodos cortos, posible caída de granizo y ráfagas, un combo que puede modificar el estado de los pasos a lo largo del día. Por eso los partes de primera hora son una foto, no una película: la información puede cambiar en cuestión de horas, sobre todo en zonas de alta montaña donde el clima se cierra de golpe.
Para los conductores que tienen previsto cruzar, la recomendación práctica es simple. Antes de salir, conviene consultar los partes actualizados en el sitio argentina.gob.ar/rutasnacionales o llamar al 0800-222-6272 y al 0800-333-0073, líneas que atienden de lunes a viernes de 9 a 17. También es prudente revisar el estado de las cadenas, la presión de los neumáticos y el funcionamiento de los limpiaparabrisas, esos tres detalles que en la ruta parecen menores y en la cordillera pueden definir cómo termina el día.
Cuando el sol empiece a filtrarse entre la neblina sobre Pino Hachado, Yolanda va a tener el termo lleno y las cadenas ya puestas, lista para subir al colectivo. Me despido de ella con un gesto y pienso que, en definitiva, cruzar a Chile por la cordillera neuquina en un día como este no es cuestión de suerte sino de información: saber que los dos pasos están abiertos, sí, pero también entender que abiertos no quiere decir fáciles.
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