Neuquén se prepara para una jornada bajo el agua y el granizo: el alerta naranja se extiende por seis departamentos
Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal encabezan el listado de las zonas más comprometidas. Las autoridades piden no circular por calles anegadas y tener a mano un kit de emergencia con agua, alimentos y linterna.

Son las primeras horas de la tarde en Añelo y el cielo empieza a cerrarse con ese tono gris plomo que los vecinos ya reconocen de memoria. En la plaza central, María Fernanda vende su camino al kiosco de la esquina antes de que caiga la primera gota y comenta, mientras se cubre la cabeza con la capucha de la campera, que tiene cargado el teléfono, la linterna con pilas nuevas y una mochila lista con dos botellas de agua y galletas. A sus 52 años, asegura que aprendió la lección después de la tormenta del año pasado, que le inundó la cocina en cuestión de minutos y le dejó sin luz durante buena parte del feriado.
Este lunes, varios departamentos del interior de Neuquén amanecieron bajo alerta naranja por tormentas eléctricas, granizo y ráfagas de viento. El parte oficial, emitido por el Servicio Meteorológico Nacional, ubica en el nivel más comprometido a Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal, donde se esperan acumulados de entre 20 y 50 milímetros en pocas horas, con posibilidad de que esos valores se superen en puntos localizados. La franja de mayor riesgo se concentra durante la tarde y se extiende hasta la noche, según el informe.
Las zonas bajo alerta amarilla y la chance de nevadas
En un escalón intermedio, bajo alerta amarilla, quedaron Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá, Zapala y los sectores bajos de Aluminé, Huiliches y Lácar. Allí las previsiones marcan acumulados de entre 10 y 20 milímetros, con granizo ocasional y ráfagas que pueden alcanzar velocidades importantes. En las áreas de mayor altura, además, no se descarta la caída de nieve, un fenómeno que suele aislar rutas y complicar el tránsito en pasos cordilleranos.
Qué hacer antes, durante y después de la tormenta
- Permanentemente en los hogares salvo que sea estrictamente necesario y mantenerse alejados de puertas y ventanas.
- Asegurar o retirar objetos sueltos en patios y balcones que el viento pueda desplazar y proyectar.
- Desconectar artefactos eléctricos y cortar el suministro antes de ingresar a zonas inundadas.
- No circular por calles anegadas, ya que el agua puede ocultar pozos, tapas abiertas o alcanzar profundidades peligrosas.
- Buscar refugio inmediato en un edificio, una vivienda o un vehículo cerrado si la tormenta sorprende al aire libre.
- Evitar zonas arboladas, postes y espacios abiertos expuestos durante la caída de rayos.
El kit de emergencia que puede salvar la jornada
- Agua potable, al menos dos litros por persona, en botellas cerradas.
- Alimentos no perecederos como galletitas, enlatados o frutos secos.
- Botiquín de primeros auxilios con lo básico: gasas, alcohol, vendas y medicación habitual.
- Radio portátil con pilas de repuesto para seguir el parte meteorológico.
- Linterna con pilas cargadas y, si es posible, una luz química de emergencia.
- Teléfonos cargados y a mano los números de Protección Civil, Bomberos y Policía.
Antes de cerrar esta nota vuelvo a María Fernanda, que ya está en su casa con la puerta trabada y el mate cebado. Mientras mira por la ventana cómo se va oscureciendo el horizonte sobre Añelo, me cuenta que su vecina del fondo, Isabel, de 61 años, llamó a su hijo para avisarle que no iba a ir a buscarla hasta que pase el temporal. Esa conversación, me dice, vale más que cualquier alerta oficial: es la red de cuidado que se activa sola cuando el cielo amenaza. Y es, también, el recordatorio de que en estos pueblos del Neuquén la mejor tormenta es la que se espera preparado.
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