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Mafalda, el imán de San Telmo: una recorrida por la esquina donde el barrio entero se hace chico

En Chile y Defensa, la estatua del personaje de Quino se convirtió en punto de encuentro para vecinos y turistas. Una caminata que se completa con la feria dominical y los puestos que llevan su cara a cerámicas, mates y muñecas tejidas.

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Claudia PeraltaSociedad y pueblos · · 4 min de lectura
Mafalda, el imán de San Telmo: una recorrida por la esquina donde el barrio entero se hace chico

Son las diez y pico de un domingo cualquiera en San Telmo y, sin embargo, la esquina de Chile y Defensa ya parece una plaza de pueblo en plena fiesta. Un grupo de cinco personas espera su turno para sacarse una foto con la estatua de Mafalda, mientras un señor mayor le acomoda el bolso a su mujer antes de que le dispare el celular. La chica del grupo, que dice llamarse Romina y tener alrededor de 38 años, me cuenta, sin que casi le pregunte, que viene cada vez que puede: «Es una excusa para venir a la feria y, de paso, renovar la foto». Yo me quedo un rato mirando la escena, y la verdad es que da gusto ver cómo una historieta dibujada por Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, sigue moviendo gente en este Buenos Aires que a veces parece apurado.

La esquina que funciona como punto de partida

Para organizar una salida alrededor de Mafalda en San Telmo hay una dirección concreta, y vale la pena repetirla: Chile y Defensa. Allí está la escultura del personaje, que forma parte del Paseo de la Historieta porteño. Es el lugar al que apunta quien quiere la postal clásica, la foto de rigor con la nena de pelo negro y mirada de pocos amigos. A su alrededor se arma una pequeña ronda de visitantes que se relevan con paciencia, porque la espera es parte del trámite, aunque nadie informe un tiempo aproximado.

La feria, la otra mitad del recorrido

  • La feria dominical sobre Defensa, que se extiende varias cuadras, ofrece un abanico de objetos con la cara de Mafalda: cerámicas pintadas, mates con su imagen, cuadernos, imanes, pines y muñecas tejidas a mano.
  • Los puestos conviven con puestos de antigüedades y artesanías de todo tipo, de modo que la caminata puede empezar antes de llegar a la estatua y terminar bastante más allá, en Plaza de Mayo si el ánimo y las piernas acompañan.
  • Algunos comercios de la zona instalaron otras estatuas del universo de Quino, así que la figura del personaje aparece más de una vez en el recorrido y se vuelve una especie de juego de búsqueda para los que van con chicos.

Mientras avanzo por Defensa, entre puestos y sombrillas, me cruzo con Marisa, una vecina de 55 años que cada domingo se acerca a la feria desde Constitución. Me dice que lo que más le gusta es ver cómo Mafalda, después de tantos años, sigue convocando a gente de todas las edades: «Tengo sobrinos adolescentes que ya no leen la tira, pero igual se quieren sacar la foto». Esa es, me parece, una de las cosas más lindas de este fenómeno: que el personaje se pasó de generación en generación sin pedir permiso.

Cuidado con las frases que Mafalda nunca dijo

Antes de comprar cualquier recuerdo con su cara, conviene mirar bien lo que dice. En los puestos circulan objetos oficiales y otros que le atribuyen al personaje sentencias que Quino nunca escribió. Reconocerla en un objeto no garantiza que la frase sea auténtica, y vale la pena tener el alerta encendido para no llevarnos a casa un mensaje que el humorista gráfico jamás pensó.

El universo de Quino, vale recordarlo, fue creciendo tira tras tira con Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Guille y Libertad, un elenco de chicos con personalidades bien marcadas. Para el humorista gráfico Tute, lo distintivo de Mafalda es justamente esa complejidad de caracteres y la manera en que la tira supo meter adentro, como quien no quiere la cosa, los temas más espinosos del mundo de los adultos. Por eso, en una sociedad como la nuestra, seguir encontrándola en una esquina de Buenos Aires no es un detalle menor: es una pequeña confirmación de que la historieta todavía tiene mucho para decir.

Cuando vuelvo sobre mis pasos hasta la esquina de Chile y Defensa, el grupo de la mañana ya se fue y hay otra pareja posando. Pienso que esa es, tal vez, la mejor definición de este punto de encuentro: una cita que se renueva cada domingo, entre vecinos y turistas, entre mates y historietas, con Mafalda como excusa y San Telmo como escenario. La salida, para quien quiera armarla, se completa con la feria, con los puestos artesanales y con el resto de las esculturas que el barrio fue sumando en honor de Quino. ¿Qué personaje elegirían ustedes para una foto?

CP
Claudia PeraltaSociedad y pueblos

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